N° 6

 

NOTAS SOBRE TOKIO

NAKAKO HAYASHI. ENTREVISTA A LA EDITORA DE LA REVISTA "HERE AND THERE"

25 MTS, NO MUY PROFUNDA. CRONICA DE CUATRO CLASES DE NATACION

JULIO MOLINA Y VEDIA. CHARLA CON LOS HERMANOS JUAN Y FLORENCIA MOLINA Y VEDIA, SOBRE SU ABUELO

HACIA LA VIDA INTENSA. EXTRACTOS DEL LIBRO ESCRITO POR JULIO MOLINA Y VEDIA EN 1904

 

CONTRIBUIDORES: ANA ARMENDARIZ, GUILLERMINA BAIGUERA, MELINA DORFMAN, JULIAN GATTO, JUAN IGNACIO MORALEJO, KASANE NOGAWA, JAVIER SCIAN, LUCRECIA SELIGRA, AUREA TOLO

 

 

 

 

 

 

_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

JULIO MOLINA Y VEDIA. CHARLA CON LOS HERMANOS JUAN Y FLORENCIA MOLINA Y VEDIA, SOBRE SU ABUELO.

ENTREVISTA POR JUAN IGNACIO MORALEJO Y ANA ARMENDARIZ

 

¿Qué nos pueden contar de Don Julio?
Juan: Yo tengo la costumbre de guardar todo lo de mi abuelo. El vivía en una pieza en una casa en La Lucila, con dos de sus hijas, la mayor y la menor. La menor era Julia, cuyo hijo es un primo mío que encontró mucho material de él, y supuso bien, que yo lo querría, porque él lo iba a tirar, no le importaba el asunto.
Don Julio tenía una formación científica, porque estudió en la escuela de Ingeniería donde estaba Arquitectura, fue el ingeniero número 23 del país. Tuvo toda la formación científica necesaria para volverse loco y desechar la ciencia. Nadie se vuelve loco así nomás. Era un tipo que se hizo una casa de aluminio y madera, sin cimientos, porque como era anarquista, lo que más le interesaba era que no se trataba de un inmueble, que se lo podía mover. Era una casa desarmable que la podía llevar en un trailer. La diseñó, la construyó y en el año 30 se fue a vivir a esa casa, que instaló en Munro.

 

¿Ustedes llegaron a conocerla?
J: No, pero en mi colegio secundario, en primer año, cuando pasaron lista y dicen "Molina y Vedia", un compañero de aula viene y me dice "Che, donde yo vivo, en Munro, había un tipo que se llamaba Molina y Vedia y con mis amigos le tirábamos piedras a una casa rara que tenía, de aluminio, y él nos salía a correr con un sable". Era el sable del general de Vedia, que lucho con Roca, un sable todo oxidado.
Don julio la construyó porque era carpintero, tenía su taller, eso yo sí lo vi. Le ponía números a los cortes que iba haciendo y tenía una especie de diagrama para no tirar ni siquiera una astilla; todo lo que cortaba lo ponía. escribió varios sistemas para hacer perspectivas, que es lo más objetivo que hay... pero por otro lado leía a Lao Tsé. El primer tipo que yo leí que citó juntos la metafísica y la geometría, fue un norteamericano que se suicidó muy jóven, llamado John Kennedy Toole, en el libro "La Conjura de los Necios". El personaje es un vendedor de panchos llamado Ignatius Really que dice: "A este mundo le falta geometría y metafísica". Y esos eran los dos polos de don Julio.

 

¿Y esa casa la trasladaba?
J: Un día a los 80 años se peleó con la familia de un tío mío donde él estaba viviendo, no dijo nada y desapareció. Había vuelto a hacer esa casa, que como era desarmable, llevaba los pedazos en el vagón del tren. Se había comprado un terreno en Ingeniero Maschwitz y hubo que ir a buscarlo y convencerlo de que volviera porque no podía quedarse sólo ahí, a esa edad.

 

Y vivió casi 100 años. Leí que era vegetariano.
J: Vegetariano desde los 40 años, porque estuvo por morir. Estuvo pésimo, fumaba hasta por los codos.

 

¿Y lo recuerdan en el rol de abuelo?
Florencia: Yo menos porque me había ido a estudiar a Europa.
J: Yo mucho. Hay un momento en que le digo que pensaba es-
tudiar arquitectura y me dice: "Ah... ¿así que vas a estudiar para construir edificios para esta sociedad inmunda que se hunde en su propia ignominia?" Me acuerdo lo que le contesté. Le dije que sí. El era un extremista absoluto, las cosas intermedias no le interesaban. Formaba un grupo de amigos y fracasaba, formaba otro grupo de amigos y fracasaba también. Tengo las listas de los que estaban en cada grupo que conformaba y en muchas estaba Borges. También tengo muchos libros de Borges, del año 23, los primeros que sacó, y las dedicatorias que le hace a don Julio son muy curiosas. En una dice: "A don Julio: con antigua y fresca amistad". Borges incluso escribe un cuento que se llama "El Congreso", inspirada en él, que es sobre un tipo loco que quiere formar una sociedad nueva.
Y recuerdo que en los asados del 25 de Mayo se hacía una fiesta de la familia donde venían como cien personas y estaban todo el día. Siempre había un momento en que don Julio recitaba un poema de Estanislao del Campo que se llama "Gobierno Gaucho", donde un tipo se pone en curda: "Tomé en casa el otro día tan soberano peludo, que hasta hoy, caballeros, dudo si ando mamao todavía. Calculen cómo sería la mamada que me agarré, que, sin más, me afiguré que yo era el mesmo Gobierno, y más leyes que un infierno con la tranca decreté". Y termina: "A ver si hay una persona de las que me han escuchao, que digan que he gobernao sin acierto con la mona". Pero don Julio carecía de humor, era cómico de a ratos, pero no se tomaba nada con humor.

 

Qué raro que vivió hasta los 99 años. Yo creía que vivir mucho era sinónimo de no hacerse problema por las cosas.
J: Cuando un hombre le decía una opinión, él le respondía: "Dígame, mirándome fijo a los ojos, exactamente lo que usted piensa". Yo a los 20 años era jugador de fútbol, jugaba en Excursionistas y a él le parecía una cosa asquerosa el fútbol; escuchar un partido de fútbol era algo que le parecía inconcebible. Tenía una visión cartesiana, creía en la pureza, en lo exacto; y uno se acostumbra a moverse en lo inexacto y en la impureza. Un año antes de morir le dijo a sus hijas y a mí: "Bueno, no me molesten, me voy a sentar acá porque tengo que ocuparme de un problema muy importante." Y le preguntaron: "¿Y cuál es el problema tan importante del que te vas a ocupar?". "De mi vida en el otro mundo". Se dedicó un año a prepararse...

 

¿Y cuándo tradujo el Lao Tse al castellano?
J: El Lao Tse lo leyó en el año 20, por ahí. Pero consultó un estudio que critica las traducciones del Lao Tse. Y cuando él hace la versión metódica del Tao Te King supone que está haciendo lo que Lao Tse hubiese querido que alguien hiciera, y no lo que habían hecho las traducciones francesas e inglesas.

 

También tradujo "Walden, la Vida en los Bosques" de Thoreau.
J: Y su hermana Carolina tradujo a Edward Carpenter. Un libro sobre sexo, en el año 30, que parece escrito por las del suplemento feminista de Página 12, Las 12.
F: También está la otra hermana de Julio: Delfina, nuestra abuela. Es que nosotros somos hijos de primos hermanos. Don Julio era el padre de nuestro papá y Delfina era la madre de nuestra mamá. En esa época se casaban entre las familias.
J: Nuestra bisabuela dijo cuando hubo una que no se casó con alguien de la familia: "Bueno... era hora de que alguien saliera a tomar aire..."
F: Pero cada uno de los hermanos tenía una impronta muy fuer-
te. Delfina también es muy interesante para estudiar.
J: Fue la primera mujer que entró en la universidad, y tenía 15 años cuando ingresó. Estudió bioquímica, pero también era pintora, había estudiado pintura en París. En 1902 le escribe una carta a don Julio, contándole que había estado en el salón de los rechazados en el Louvre, y dice: "Hay uno que me gusta bastante, se llama Cézanne". También era soprano, estuvo por cantar en el Colón en una ópera pero como era algo mal visto, como si fuese una prostituta si cantaba, el marido le hizo un movimiento por lo bajo y consiguió que no cantara. En fin, era de todo esta mujer.

 

¿Don Julio estuvo casado mucho tiempo?
J: No mucho tiempo, del 1910 al 30 y pico. Pero tuvo 8 hijos.
F: Nunca se separó oficialmente.
J: Se fue. Tuvo amantes, incluso una compartida con Lugones por la que se retaron a duelo.

 

¿Es verdad que no mandó a sus hijos a la escuela?
F: A algunos no, pero les hacía dar exámenes en su casa.
J: Y les escribía libros de textos para que estudiaran con eso. El texto de Literatura y Gramática es extraordinario, no tiene nada que ver con la Real Academia. El siempre decía: "¿Usted quiere ser un inútil, un idiota? Entonces vaya a la escuela."

 

Y hace poco vinieron a comprarte su archivo. ¿Cómo fue eso?
J: Sí, vinieron los de la Universidad de Princeton a comprar el archivo. El tipo me trató muy bien, me daba toda clase de garantías... Pero ellos no se dan cuenta que nada puede pagar el material que tengo de mi abuelo. Y sobre todo, que yo no quiero ganar nada con eso. Tengo una aversión a todo lo que parezca una oportunidad, no quiero que me regalen nada, no quiero nada gratis. Cuando algo parece que es una oportunidad, yo seguro la dejo pasar. Escribí un texto que se llama "Crítica de la Razón Gratis" que es sobre ese tema. No es nada complicado, empieza observando un vagón de Retiro a las 7 de la tarde, con todos los tipos leyendo el diario La Razón gratis. ¿Es divertido eso, no? Están todos leyendo el mismo discurso, es del 1984 de George Orwell eso, ciencia ficción. Lo que William Morris veía en el peligro de las máquinas era que nosotros nos transformáramos en máquinas. Llegué a la conclusión de que los extraterrestres no van a venir de otro planeta, ya están acá, se fabrican acá. Pensás dos minutos eso y te das cuenta de que el que es gratis es uno. Lo que es gratis es tu tiempo, el tiempo que le vas a de-
dicar a eso. Uno tendría que vender en cuotas su tiempo a los canales de televisión diciéndoles: "Voy a ver 7.000 horas de esto que usted me está vendiendo y también me voy a asegurar de que mis hijos vean 10.000 horas. ¿Cómo me lo quiere abonar? Le puedo dar facilidades de pago". En los supermercados ahora vas y agarrás un tarro y tiene un raya que dice: a partir de acá es la parte gratis... Ya Borges en el año 30 decía que no podía creer en la publicidad, que era un elogio que hacía una persona de un producto que era de sí mismo. Le parecía raro que la gente no sospechase de eso.

 

Don Julio ahora estaría peor que nunca.
F: Cuando veía los edificios altos decía: "Qué trabajo va a dar tirar abajo todo esto..."

 

Es que es muy moderno el pensamiento que tenía. El grupo de los 60s Superstudio ya proponía la vida sin objetos. Decían en plan extremista "Lo mejor que puede hacer un arquitecto es suicidarse".
J: Sí, los de Superstudio eran de la época del 68 de París, estudiaban el constructivismo ruso, les gustaba Mies van der Rohe porque había hecho el monumento a Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo...

 

También recuerda un poco a Matta Clark y a las ciudades móviles de Archigram.
J: Matta Clark a mí me gusta muchísimo. En los 70s había hecho unos ensayos de perturbación de los cánones e intentaba conectar la arquitectura con el cine, con el teatro, con otras disciplinas; que es lo que ahora está tan en la superficie y que muchos hacen. Aunque un tipo en este momento para llamar la atención tiene que hacer cosas terribles y controversiales, pero como está de onda ser distinto... son aburridísimos. Pero don Julio también cae en la deformación de la cúpula del poder, porque llega un momento en que el anarquista es anarquista, siempre y cuando todos le hagan caso a él. Son hombres muy dominadores, muy autoritarios, quieren que la humanidad sea de una determinada manera.

 

¿Cómo fue ese proyecto que tuvo de una comunidad anarquista en el Paraguay con Macedonio Fernández?
J: Fue una idea que nunca se concretó. En una carta que le escribe a Macedonio, le cuenta que tiene 100 personas decididas a vivir la experiencia. Porque los yerbatales en el Paraguay existían, los había heredado. Algunos decían que don Julio era un niño bien... Es que el abuelo de mi abuelo era el general Julio de Vedia. Y el padre de mi abuelo también era general, Nicolás de Vedia que peleó con San Martín. Y el primer Vedia era el segundo del Virrey, que llegó en 1780.

 

¿Mariano de Vedia es pariente? Publicamos en el número 4 de la revista, una causerie de Lucio V. Mansilla dedicada a él.
J: Mariano de Vedia fue intendente de Buenos Aires en el momento en que se hizo el obelisco. Era primo de don Julio pero estaban peleados. En una carta Mariano le dice que no se hablen más porque nunca se van a entender. Es que hay una parte de la familia que surge de la aristocracia Mitrista y cuando murió don Julio, en La Nación, diario fundado por Mitre, pusieron: "Falleció en su residencia de La Lucila"... y era una pieza de cuatro por cuatro donde vivía. Pero creían que un Vedia no podía morirse en una pieza, entonces lo cambiaron por "residencia"...
F: Y era un cuartito en el fondo de una casa, de un PH, al que había que subir por escalera.
J: Tenía 99 años y seguía subiendo esa escalera.

 

 

 

 

 

ARRIBA