N°4
MARK BORTHWICK, FOTOGRAFO, MUSICO, POETA, VIDEASTA, COCINERO. ENTREVISTA EN NY
EL JARDIN DE MOHO, RECETA DE TORTA DE CHOCOLATE, JENGIBRE Y TE VERDE
INTERNET DOS, PARTICIPACION LIBRE EN LA CREACION DE CONTENIDOS POR INTERNET
CONVERSACIONES, DIALOGOS ESCUCHADOS AL AZAR
LUCIO V. MANSILLA, CAUSERIE DE 1894 EN LA QUE RELATA SUS INICIOS COMO PERIODISTA
CONTRIBUIDORES: GUILLERMINA BAIGUERA, MARK BORTHWICK, NICOLAS COHEN, JULIAN GATTO, JUAN MORALEJO
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
MARK BORTHWICK, FOTOGRAFO, MUSICO, POETA, VIDEASTA, COCINERO.
ENTREVISTA EN NY POR JULIAN GATTO Y GUILLERMINA BAIGUERA
Hace años que sos uno de los fotógrafos favoritos de bandas como Sonic Youth, Black Dice, Cat Power y de revistas como Purple, Index, i-D, Self Service. ¿Seguís colaborando con todos ellos?
Menos. Creo que es hora de darle una chance a los nuevos fotógrafos, a otra gente. Conmigo son muy generosos todo el tiempo, me dan veinte... treinta páginas. Otra gente necesita esas páginas; yo las necesité, ya tuve mi turno. Porque además si siguen usando la misma gente, todo sería siempre lo mismo.
¿Qué fotógrafos te interesan de ahora?
Anders Edström es un fotógrafo que me gusta mucho y que además es un muy buen amigo.
¿Y revistas?
La verdad es que ya no estoy muy interesado en las revistas. Siento decirlo.
¿Creés que falta algo?
Es que es todo sobre el producto, lo material... Las revistas son siempre deseos y deseos, necesidades y necesidades. Y no creo que te den nada o te abran a algo. En mis últimas vacaciones... Un muy buen amigo mío es argentino, el hombre más bueno del mundo; se llama Carlos, su novia es argentina también. Tienen un lugar en Tulúm llamado Tierra del Sol, con cinco cuartos. No hay restaurant pero ellos te cocinan todos los días.
¿Dónde queda Tulúm?
En Méjico, es a una hora de Cancún. Entonces estábamos desayunando y ahí había algunas revistas que la gente dejaba. Y yo siempre terminaba agarrando unas revistas científicas. Entendí que no quiero leer nada de cosas que ya sé, aunque no hay nada que realmente quiera saber. Pero me sorprendí leyendo algunos de esos artículos... artículos increíbles. También disfruto leyendo sobre música, me gusta la revista de música llamada Wire; es inglesa. La leo porque soy curioso y me gusta tener la oportunidad de escuchar cosas que existieron en otra época y uno cree que existen ahora también; lo conectás con todo lo que estás haciendo musicalmente.
Sacaste un par de discos sólo ¿Ahora sos miembro de la banda Usun?
Sí, con Isham Akira Bharoocha, Dave Aaron y Scott Mou. Es de improvisación y todo acústico.
...Entonces si me voy de vacaciones me llevo el último número de Wire. Pero en vacaciones quiero leer un libro, no quiero leer revistas...
¿Qué libros leíste últimamente?
Leí un libro difícil, difícil, difícil: era todo documentos y teorías sobre el surrealismo. Luego empecé a leer el libro de Caetano Veloso, llamado "Tropical Truth: Revolution in Brazil", que es hermoso pero paré, lo terminaré en otro momento. Después leí un libro sobre cine, escrito por Guy Debord, que es alucinante.
El es difícil también.
Sí... pero me gusta leer ese tipo de cosas en las vacaciones. Estás tan relajado y tu mente está tan clara y leés eso que parece tan relativo. Y el libro del surrealismo se llama algo así como "Le chevalier du surrealism" y está escrito para que los estudiantes entiendan las bases de ese movimiento.
No parece haber ahora ese tipo de movimientos radicales en el arte, todo parece tan fragmentado. Vos exponés en muchas ciudades del mundo: ¿cuál es tu visión sobre el mundo del arte?
Que no existe más. Si el mundo del arte es como una boutique de Calvin Klein en Chelsea... Vas ahí a comprar un objeto material, vas de shopping, es una inversión. Eso se siente, a menos que seas un creyente en obtener satisfacción con necesidades y deseos constantes, si es eso lo que te hace sentir bien. Creo que algunas personas en el mundo del arte perdieron un poco la bondad en sus almas; pero por otro lado, creo que es un momento muy emocionante, me parece muy bueno sacar las cosas muy emocionante, me parece muy bueno para sacar las cosas fuera de contexto.
Un periodista me preguntaba el otro día: "¿Sos un artista?" y yo no me siento un artista y no sé qué es lo que significa ese rótulo. No es que uno desee tener un ego que quiera decir: soy fotógrafo, soy cocinero, soy pintor, soy escritor. ¿Eso significa que sos un artista? ¿Qué significa eso? A mí me gusta dar cosas, compartir cosas. Y ése es un muy buen comienzo ahora y creo que es ahí donde estamos ahora, donde está todo muy abierto, y donde estamos compartiendo experiencias juntos.
El movimiento Dadá fue muy interesante por eso mismo. Fue supuestamente el primer movimiento artístico que sacó al arte fuera de contexto, de la mercancia del producto. Sacó a la pintura fuera de contexto y la llevó a las calles, con performances y eso fue realmente radical. Podías mear en el piso y eso era arte, cualquier cosa podía ser arte.
Entonces para mí, si saco fotos de mi hijo, eso es arte. Pero mi hijo no es una obra de arte; simplemente es alguien que estudio todos los días, que es parte mío y que me hace sentir muy bien documentándolo, ser parte de su vida. Pero luego me doy cuenta de que si hay fotos de él en la pared, son objetos materiales que la gente puede comprar.
¿Y qué pensas de eso?
Mmm... tenés que tener la habilidad de no pensar en eso.
Es difícil hablar sobre uno mismo, sobre tu propio trabajo, porque la obra es simplemente la manera en que sentís. Pero al compartirla tenemos la oportunidad de sentir como otra gente siente. Me acuerdo la primer muestra que tuve en Tokio: los jóvenes japoneses parecían tan simples, tan sabios, tan directos y eso era simplemente porque sentían la muestra. Antes de que yo quisiera darle un sentido a lo que estaba mostrando, ellos ya se sentían parte de las fotos. No era que querían ser parte de ese mundo, ése ya era su mundo. El carácter gentil de las fotos supongo que los hacía acercarse.
Eso a mí me enseñó mucho, porque hay otra manera de llamar la atención de la gente, que es creando obras para que la gente reaccione, que es algo que nunca quise hacer. Porque no sabés realmente cómo los otros la atención de la gente, que es creando obras para que reaccionen, lo cual es algo que nunca quise hacer. Porque no sabés realmente cómo los otros van a interpretar lo que estás haciendo. A ciertas personas les gusta decir que algunas cosas son más radicales de lo que realmente son y ése es el problema hoy también, que se trate de reinventar teorías sin sentir nada, porque no hay teorías detrás de las sensaciones. Es simplemente algo que se siente bien, ¿tenémos que categorizar todo? No lo creo.
¿Como si se perdiese el contacto directo con las cosas?
Es que eso es lo interesante con la muestra Dadá que hay ahora en el Moma. Tanta gente trató de reinventar eso... ya sea por el movimiento punk, o en la moda, o Alleged Gallery en Nueva York en su momento. Y eso es una prueba válida de que hemos ido demasiado lejos, nos salimos del camino.
¿Es eso lo que creés que pasó?
Sí, absolutamente. Mientras que ellos sacaron las cosas de contexto, nosotros las pusimos de nuevo en un contexto. Lo que era arte debe ser ahora algo material, un objeto sólido que podamos consumir.
Aunque en algunos ámbitos se está intentando encontrar una salida a todo eso.
La gente continúa buscando un camino y no se dan cuenta que éste es el camino, para qué complicarlo y llenarlo de teorías. No hay una respuesta, entonces para qué complicar todo.
Con mi amigo Carlos, en Méjico, jugábamos a algo que sentía muy bien. Al segundo o tercer día ahí, le dije en la playa:
-Carlos... ¡Hoy es el día!
-Mark... tenés razón... ¡Hoy es el día!
Y nos reíamos mucho. Entonces cada mañana cuando nos preparaba el desayuno, decía: "Ehh... ¡hoy es el día!"
Eso es todo ¿no? Ese es el camino, porque no hay otro camino. Si estás buscando el camino, siempre lo vas a estar buscando.
Me recuerda al budismo, eso de vivir en el momento, en el presente.
Tal vez indirectamente porque es algo que nunca estudié. Me gustaría en un futuro aprender la filosofía budista. Pero tal vez indirectamente porque es algo que nunca estudié, me gustaría en un futuro aprender algo sobre la filosofía budista. Pero tengo un problema para descifrar la información, no soy un gran lector. Soy disléxico.
¿Y cómo hacés con Nueva York, donde hay información todo el tiempo? Caminando por la calle... cuando entrás al supermercado...
Te diré: ...es hermoso. Creo que estoy tan feliz de vivir acá, que eso no me molesta. Esa es mi manera de ser y no hay nada que vaya a molestarme viviendo acá. No voy a provocar nada que inicie una cierta idea de miedo o de preocupación. Pero tenés que llegar ahí... a ese lugar. Ahora vivimos en Brooklyn, pero cuando vivíamos en Manhattan con mi esposa María, realmente nos queríamos ir. Era demasiado, todo era demasiado. María estaba trabajando mucho, yo estaba trabajando mucho, mis hijos estaban ocupados, todo estában ocupados, sin parar. Pero entendí realmente rápido que éso a mí no me funcionaba, que no podría vivir así por mucho tiempo. Y esa es la razón principal por la que dejé de ser fotógrafo de moda. No quería participar en una industria en la que, primero que todo, nunca realmente creí; y segundo, no me parece que la moda sea una industria contemporánea. Estoy muy interesado en la palabra "contemporáneo" como algo que signifique participar con personas en un espacio. Sin realmente pensarlo, estamos en una posición de vivir en el aquí y ahora, y ése es el pensamiento contemporáneo y es muy bueno. Pero creo que el mundo de la moda perdió su contexto y tuve la oportunidad y la suerte de salirme para encontrar otro camino.
Si hablamos de ciudades, Nueva York es una ciudad muy contemporánea, aunque viviendo en Méjico, a la tercer semana de vivir con las familias de ahí que conocemos tan bien porque volvemos todos los años, me doy cuenta de la simplicidad de sus vidas y entiendo lo lejos que estamos de todo eso. Hay una inmediatez viviendo allí, sos tan parte del lugar, estás tan adentro, que te das cuenta: Ok, no tenemos muchas necesidades acá, y allá nos rodeamos constantemente de una idea que se reinicia todos los días. ¿Por qué no ser, simplemente, ahí? Todo está simplificado, de alguna manera, y siempre ha sido simple; somos nosotros los que complicamos las cosas. Nuestra sociedad fracasó.
Aunque creo que en Nueva York, la mente de las personas con las que me rodeo... estamos en un muy buen lugar. Pero no se puede participar con el otro mundo que está ahí afuera. Mi esposa, María Cornejo, es una diseñadora de moda con su tienda en Manhattan y a veces cuando vuelve de trabajar de la ciudad se queja de tener que lidiar con ese mundo. Pero ese mundo no me va a lastimar, no me va a tocar o afectar la manera que tengo de sentir. En ese sentido es lo mismo que no participar al no leer los diarios o al no ver las noticias por televisión o llenándose de los medios de masas. Durante veinte años me encantó leer todas las mañanas el diario francés Libération y cuando vivía en París, leía el Herald Tribune; entonces cada mañana durante 45 minutos o una hora leía todo el diario. Amaba eso, todos los días creía que me estaba educando a mí mismo, encontrándome entre la política, para saber dónde estaba parado. Pero me vi reaccionando ante las noticias y me ponía realmente triste. Porque era sensible a la información, viendo imágenes horribles, y eso es lo pasa, nos bombardean con esas escenas. Y supe que no podría vivir en un mundo donde esas imágenes existieran o que yo les diera la chance de que existieran.
¿Y con tus hijos cómo hacés?
No sé... en mi pequeño mundo, tengo que pensar primero en mi esposa y mis hijos, porque para mí es muy simple, encuentro mi felicidad en la de ellos. Si María y los chicos están felices entonces yo estoy feliz. También me gustaría sacar a mi hijo de la idea de regimiento que parece tener la educación. Lo hice con mi hija y es una chica extraordinaria, tan abierta e inteligente, pero al mismo tiempo entiende que no tiene que saberlo todo, no tiene que ser... ¡la mejor! No me gusta la noción de educación como una competencia, la escuela como una competencia, o el "así tenés que ser para ser parte de la sociedad". Estoy realmente contra cualquier teoría que profese eso. Entonces mi hija a esta edad de quince años, sabe que no está interesada en nada que tenga matemáticas. Lo mismo que yo: No puedo ver números, no puedo hablar números, todo lo que tenga números, no... Y está bueno hacerle saber y que entienda que está bien, que eso no tiene por qué ser parte de su vida, que no se haga la vida en la escuela tan difícil. Porque tus padres pueden ser las personas que hacen que tu paso por la escuela sea un infierno. Si diaria-mente educás amor no hay problemas, no tenés que esforzarte en encontrar un camino. El amor es real, de la misma manera que el "¡Hoy es el día!" Si compartimos nuestro amor con las personas entonces vamos bien.
Sos optimista sobre el futuro.
Sí. Habrá cambios en nuestras vidas. Pero todo esto no responde realmente a la pregunta sobre si Nueva York es un buen lugar para vivir. Y no lo sé... es difícil decirlo, porque no comparto las ideas políticas que hay en Estados Unidos, no estoy de acuerdo con los políticos, pero a la vez no quiero estar involucrado con la política. Aunque sí estoy interesado en tener un punto de vista, pero un punto de vista propio, librándome de todas las maneras que nos han dicho que debemos ser. Y así, la vida en Tulúm o en cualquier lado, puede ser fantástica. Aunque no estoy seguro de que Norteamérica exista en el futuro; definitivamente habrá países que desaparecerán, que se extinguirán. Este no es un país que haya dado bajo ningún estándar, un buen ejemplo al resto del mundo; todo esto desaparecerá o se convertirá en otra cosa.
Creés entonces que si uno está rodeado de buenas personas, el lugar donde uno vive puede ser realmente cualquiera y no importaría.
No sé si a medida que te ponés más viejo vas teniendo más experiencias, pero cada vez que vas a ciertos lugares te sentís bien: llegás a la playa en las vacaciones o al campo o a la plaza a tomar té. A mí siempre me sucede estando afuera. Entonces si tomás esa sensación puede ser en cualquier lado, mientras estés en paz con vos mismo, con el entorno y con los que te rodean. Intento estar en la naturaleza con mi familia lo más posible. Quiero criarlos así, porque creo que de ahí es de donde venimos y me gustaría estar más cerca de esa idea cuanto más viejo me ponga, en un lugar donde la temperatura sea bastante estable todo el año. No estoy contra los inviernos y los veranos, pero realmente me gusta la idea de vivir afuera todo el tiempo. Que la naturaleza te hable.
Me hace acordar a la filmación que hiciste con Chan Marshall de Cat Power: "Speaking for trees", donde ella canta sus canciones en el campo y se escuchan los bichos, los pájaros, las hojas de los árboles, el viento.
Sí.
En tu nueva casa de Brooklyn, tenés un patio y ahí te gusta hacer reuniones muy seguido, donde cocinás.
Sí.
Para todos.
Sí.
¿Es difícil?
Sí... No... Es fácil, ja.
¿Sos el único que cocina en la casa?
Sí. Mi hija fue bien entrenada, pero eso ya no se da... Tiene quince años y anda besando, está interesada en otras cosas en este momento... Y mi hijo Joey está aprendiendo, definitivamente se hará cargo de la cocina.
¿Cuándo comenzaste a cocinar?
Cuando iba al colegio en las afueras de Londres solíamos buscar muchos hongos en el campo, con mis compañeros. Eran hongos pequeños y necesitabas como cuarenta o sesenta para que te elevaran... Me acuerdo que a algunos no les gustaba comerlos, entonces yo decía: "Ah, puedo hacerlo en un omelette, o en tostadas o en una mermelada o con ajo..." y lentamente me fui convirtiendo en el cocinero del lugar, en una casa en la que vi-víamos ocho chicos. Esto era en un colegio al que fui pero no por mucho tiempo. Me echaron.
¿Por cocinar hongos para tus compañeros?¿Por cocinar hongos para tus compañeros?
Sí... Empecé a flotar allí... y nunca bajé... Todo se debe a esos hongos entonces, que gracioso. Y ahora cuando todos fuman mucho y luego quieren comer, yo cocino. Desde chico me pare-ció que la hora mágica era un buen momento para cocinar para todos.
¿Entonces sos un cocinero autodidacta?
Sí.
¿Y con la fotografía también fuiste autodidacta?
Sí, también.
¿Cuándo te empezó a interesar?
Fue en Londres, estaba yendo a fiestas constantemente y quería parar, aunque no concientemente. Entonces empecé a revelar fotos blanco y negro, algo que sólo podía hacer de noche, cuando el cuarto estaba totalmente oscuro; y así dejé de salir a fiestas.
Pero sí tenes algunas reglas con la fotografía. ¿No le sacás una foto por día a tu hijo cuando lo llevás a la escuela?
Pero no lo veo como una regla. Lo llevo a la mañana a la escuela y nos divertimos mucho sacando fotos. Pero luego de unas semanas las fotos empezaron a ser siempre iguales, lo que está bien, pero empezó a ser más interesante sacar sólo una foto; no porque no quería tener otra chance o para crear una regla. A veces saco fotos y hay una foto en el rollo que de alguna manera no existe, que la cuestiono: "¿por qué saqué esa foto?". O sino la cámara está sobre la mesa y aprieto el botón por accidente y la foto sale fuera de foco o algo así. Y porque esa foto es tan distinta a todas las demás, esa es la foto que me quedo mirando. Siempre me intrigaron esos momentos. Cuando vivía en Manhattan, vivía entre la calle 24 y la 11 y tenía un pequeño estudio en la 28. Entonces cada mañana caminaba hasta ahí y volvía, todo el tiempo. Y ese espacio era donde sa-caba muchas de las fotos. Y siempre estaba sacado fotos de moda con ese fondo de paredes de cemento. Entonces me gustó la idea, no sé por qué, de no pensar en lo que iba a fotografiar, pero al mismo tiempo sacar una foto de algo que nunca hubiese fotografiado antes. Y básicamente lo que sucedió fue que cada vez que sacaba una foto, era una cosa azarosa. Pero esas cosas fortuitas no eran realmente tan azarosas, sacaba fotos de lo que había en el suelo: yuyos, colillas de cigarrillos, hojas de diario, rajaduras en el piso, cualquier cosa... Eso era parte de la vida diaria, de cosas que ves, pequeños detalles que me parecían hermosos. Y después de unos meses de hacer eso, me di cuenta que esas imágenes estaban encontrando su propia importancia sin que yo tuviera que hacerlas relevantes o tratara de sacar una foto de eso. Y también para poder sorprenderme a mí mismo.
¿Siempre encontrás la manera de sorprenderte?
Siempre. Pero eso es porque con la fotografía, de alguna manera estoy sacando fotos de todas las cosas que amo mirar, entonces ya estoy conectado en ese nivel. Como lo estás sintiendo, no tenés que esforzarte en sorprenderte. Hay un momento en que estás conectado y no necesitás hacer nada más; la documentación de eso ya está sucediendo porque lo estás percibiendo.
¿Y cuándo empezaste a sacar este tipo de fotos que nos pasaste para la revista?
Hace un par de años, simplemente abriendo la parte de atrás de la cámara y dejando que entre luz. Si quiero que la luz sea amarilla, abro la cámara dentro de la casa, cuando no hay mucha luz. Si la abro al sol, la foto queda roja... naranja... Incluso en mi primer libro "Synthetic Voices", la primer foto con mi hija tiene un manchón rojo. Cuando eso sucedió fue un error, cuando la revelé yo estaba... "¡wow!". Se trata de no tener control en las imágenes, porque cuando hago eso las cinco fotos previas a esa y las cinco posteriores se pierden, se velan. No sé que fotos van a salir, no tengo idea. A veces salen dos fotos por rollo... es una locura. Te das cuenta que nada existe ¿no? Si le das impor-tancia a los objetos alrededor tuyo y les sacás fotos, en tu mente tenés todas las imágenes registradas y después revelás el rollo y no hay nada ahí...
Te gusta esconder cosas.
Recuerdo que hace mucho, mucho tiempo, me encargaron un editorial de moda para una revista muy conocida. Las fotos que hice eran de una chica que cargaba una bolsa de plástico sobre sus hombros, entonces el editor me llama y me dice:
-¿Dónde están los créditos?
-Ah... puse la ropa en la bolsa. Entonces ésta es Calvin Klein, la otra tal... La ropa está en la bolsa ¿no es lo mismo? Podés es-cribir el nombre de la marca en la página, si eso es todo lo que quieren, el nombre escrito ahí.
¿Y lo publicaron?
No, no lo entendieron.